viernes, 31 de julio de 2009

Después de haber dicho ya te he olvidado y sin mirar hacia atrás empecé a caminar rápido sin importar mi alrededor buscando en otra cosa la solución a este problema que me trajo el amor. Empecé a buscar a alguien. Alguien. Que con solo escucharme la voz al teléfono sepa como me siento, que en las noches de invierno se quede conmigo tomando un café o mirando una película abrigándome entre sus brazos, que me saque una sonrisa cuando lo necesite y me haga enojar por pavadas así después me puedo reír tranquila porque no le temo a nada. Que sea alegre pero que también tenga sus problemas, como todos, así puedo ayudarlo y nunca cansarme de él. Que me cuente de todos sus amores y me diga que yo soy distinta aunque sea mentira porque siempre algo en común vamos a tener todas. Que no me haga elegir entre chocolate suizo o chocolate blanco en una heladería, porque podríamos estar horas sin decidirnos, que no espere que lo llame antes de la hora acordada ni me pida explicaciones de porque tengo un cuaderno todo escrito por mi y no se lo quiero mostrar, si sabe que algo de él ahí habrá, quiero que respete mis decisiones, que me rete cuando hago algo mal, que me aconseje, me de su apoyo, que sea distinto a mi, que nos diferencien gustos, proyectos y personalidades, pero que sin embargo tengamos algo en común, lo básico y vital para ser felices y necesitarnos mutuamente, fue ahí cuando buscando a alguien te encontré a VOS

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